Igreja Boa Nova de Terena

A pesar de las múltiples dudas que se plantean acerca de su origen, construcción y funcionalidad, no cabe duda que la “Igreja da Boa Nova de Terena” se integra en la tipología de “iglesias-fortalezas”, categoría que pretende diferenciar entre construcciones religiosas fortificadas (como por ejemplo la de Leça do Bailo) de las verdaderas iglesias-fortalezas, cuya planimetría, volumetría y especialidad se deben sobre todo a supuestos militares (en este supuesto se podrían integrar por ejemplo la de Flor da Rosa o la parte gótica de la de Vera Cruz de Marmelar).

BoaNova-12El edificio que llegó hasta nuestros días data de la primera mitad del siglo XIV – eventualmente del reinado de D. Alfonso IV -, pero es de suponer que haya existido otro anterior, referido en las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, y probablemente edificado para iglesia matriz del pueblo de Terena. Se desconoce, sin embargo, cuál es la “fecha de fundación” del actual templo y su fundador, lo que impiden una más rigurosa contextualización del proyecto. El aspecto militar del conjunto y las múltiples analogías hacia la vecina iglesia de Flor de la Rosa admite la interpretación de que la obra se ha llevado a cabo dentro de una orden militar-religiosa, implantada en el territorio para su repoblación, y con una naturaleza defensiva acentuada”.

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La Iglesia Boa Nova por Duarte de Armas sobre 1509

Las características militares del templo son bien visibles por el exterior, que parece una verdadera fortaleza. De la planta en cruz griega, las cuatro fachadas tienen el mismo aspecto y en ellas se incluyen algunos elementos típicos de la arquitectura militar, como matacanes sobre las tres puertas, la existencia de estrechas saeteras en vez de ventanas, la utilización de merlones a toda la vuelta edificio, con acceso por camino de ronda, etc.

En el interior, se mantuvo la misma preocupación en transformar el templo en una verdadera fortaleza. Ya causó alguna extrañeza la excesiva anchura de la nave y del transepto, disposición que se justifica por la fácil movilidad de fuerzas defensivas en caso de ataque de alguna de estas partes del edificio. En las bóvedas, fueron abiertas trampillas para permitir la defensa del interior a través de los tejados, en caso de invasión de la iglesia.

De un punto de vista artístico, no se puede separar la obra de Terena de la Flor de la Rosa, proximidad que ha llevado a pensar que los mismos maestres y Canteros trabajaron en ambas edificaciones. Las analogías entre las dos iglesias se manifiestan también en otros aspectos, como los capiteles, muy rudimentarios y con “crochets de estilo simplificado”.

En la época moderna, la iglesia fue objeto de diversas mejoras, que incidieron preferentemente sobre el mobiliario litúrgico y devocional. En el siglo XVI se añadió el retablo manierista, de estructura tripartita, y las pinturas murales de la bóveda (alusivas al Apocalipsis de San Juan y a varios reyes de la primera dinastía). Alrededor de 1700 tenemos noticias de nuevas obras, donde se incluye el campanario de campana única, que corona el alzado principal y los dos retablos laterales. Sujeto a un proceso de restauración en 1947, fue nuevamente intervenido en los años 70 y 80 del siglo XX, campañas de consolidación que, afortunadamente, no desvirtuaron significativamente el aspecto original trecentista del conjunto.

Fuente DGCP

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