Defensas costa andaluza 130: Torre de la Sal o del Salto de la Mora

Tras recorrer la costa de Estepona en dirección a poniente llegamos a la costa de Casares, en la cual tan sólo existe a torre vigía, la de la Sal, también llamada del Salto de la Mora, una de las más originales y espectaculares de la costa andaluza. La Torre de la Sal, se encuentra en un promontorio de la costa de Casares, en la punta de su nombre, entre el río Manilva y el Arroyo de la Jornada.

La Torre de la Sal no sería una torre de vigilancia propiamente dicha ya que, según Saéz y Torremocha, no aparece en la Instrucción para la guarda de la costa del Reino de Granada. Sin embargo, sí aparece desde el siglo XVI integrada en el sistema oficial de torres de la marina de vigilancia de la costa.

Parece por tanto que se trata de obra islámica y más concretamente nazarí por su tipología. Temboury afirma que se trata de obra islámica reutilizada con funciones de vigilancia en época tardía.

Posiblemente reconstruida en la segunda mitad del siglo XVI. En 1567 viene mencionada como “…Castillo adonde el Duque de Arcos quiso poblar un lugar…” de acuerdo con la orden dada por Carlos I en 1528. El Duque construiría igualmente unas salinas en sus inmediaciones de donde derivaría su nombre actual.

Telesforo Zabala. 2012

No obstante, en 1571 aún no estaba terminada. Según desvela Gil Albarracín, Antonio de Berrio y Luis Machuca, en la visita realizada en 1571, señalan que en dicho lugar se encontraba una Torre a medio construir. En 1575 un informe señala que quedaba poco trabajo para finalizar la torre.

A finales del siglo XVIII ya se la llamaba “Torre de la Sal” probablemente por ser depósito de este producto, intervenido por el Estado y sumamente utilizado en esta zona, tan industrializada en salazones. Según Temboury su vieja denominación de “Torre del Salto de la Mora” parece que deriva de un viejo hecho o leyenda popular: se dice que, aquí, una mora acosada por una nube de disparos saltó a un falucho, tratando de huir a Berbería.

Es de planta cuadrada con dos alturas. Su cuerpo inferior es más amplio que el superior, probablemente como solución arquitectónica motivada por los empujes del edificio, y ambos están cubiertos con bóvedas octogonales vaídas sobre trompas. Hoy en día no se conserva la puerta levadiza que se ordenara construir en tiempos de Carlos I, que daba entrada al monumento, y que viene protegida por la ladronera del terrado y la ventana abierta en la parte superior, que ahondan en su defensa, ya que se trataba de la parte más vulnerable de la edificación.

Tiene 9,20m de lado, altura de 10,6m y, al norte, ventana de ingreso primitivo a 5,40 m de altura. Los muros tienen un grosor de 1,35 metros. El cuerpo bajo se ha recrecido 30 cm. seguramente, como se ha dicho, para contrarrestar el empuje de la bóveda interior.

Localización: 36º 22’ 47,9’’ N / 5º 12’ 40,6’’ W

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