Defensas costa andaluza 80: Castillo y Murallas de Vélez-Málaga

Las primeras noticias de la ciudad de Vélez-Málaga se remontan al siglo X, en la que las fuentes historiográficas la denominan como al-Mariyya Ballis (la Atalaya del Valle), topónimo que se mantendrá hasta el siglo XIII; a partir de este momento será mencionada por las fuentes andalusíes como Ballis (topónimo romance de vallis, “valle”). A partir de este último siglo Vélez se convierte en un destacado centro administrativo y económico del reino nazarí, conociendo un considerable auge la ciudad. Y un desarrollo de la producción de productos de exportación (frutos secos, pasas, cítricos, seda, etc.). En su territorio se empiezan a desarrollar toda una red de alquerías con una clara intención de explotar agrícolamente la zona.

Tras la conquista castellana de la ciudad de Vélez en 1487 y de Granada en 1492, toda esa economía queda destrozada y además surgirá la nueva “frontera marítima”: en parte, externa, limítrofe con el Norte de África desde donde turcos y berberiscos hostigarán toda la costa andaluza; y en parte interna hacia la población conquistada o moriscos. La condición costera de Vélez-Málaga favoreció para que se convirtiera en uno de los principales bastiones de la defensa costera, de tal forma que en el siglo XVI fue sede de la Capitanía General de la Costa.

Joris Hoefnagel. Grabado de 1575

Los grabados de Joris Hoefnagel (1575) o de Pieter van de Berge (hacia 1700), nos muestran una ciudad no excesivamente grande, dominándola su castillo o alcazaba bien fortificado y defendida por un potente recinto amurallado. Junto al castillo se adosaba la medina, la ciudad propiamente dicha, que hoy podría corresponder a La Villa, un barrio de calles estrechas cuya estructura y distribución está condicionada por lo accidentado del terreno.

Pieter van de Berge. Vélez Málaga hacia 1700

La alcazaba o castillo de Vélez-Málaga

Los inicios de la historia de la ciudad de Vélez-Málaga están estrechamente ligados al de su castillo, pues su núcleo original, el Barrio de la Villa, la antigua medina medieval, nacía a los pies de la Alcazaba, conocida popularmente como “La Fortaleza”.  Se localiza en el sector noreste del Casto Histórico, sobre una colina de unos 133 m. sobre el nivel del mar que es el punto más alto de la ciudad y el elemento más destacado de todo el paisaje urbano. Un enclave ideal para cumplir con su función de control militar y último reducto para la población en caso de ataques.

Torre del homenaje de la alcazaba

Recientes investigaciones, que se han ido realizando durante la última década, vienen a mostrar que el origen de este castillo puede remontarse al siglo IX, en los momentos del Califato de Córdoba. Todo parece indicar que el primer núcleo humano medieval fue un hábitat que se desarrolló al amparo de un hins (castillo); posiblemente un establecimiento militar creado por el Emirato de Córdoba para el control de las comunidades mozárabes que predominaban en los Montes de Málaga y la Sierra de Bentomiz.

Pero, como se ha dicho, es en el período nazarí cuando la fortaleza y la localidad adquieren mayor esplendor. Por los estudios de los materiales constructivos, especialmente los restos de cerámicas utilizados en los tapiales, el período Nazarí constituye el momento de mayor actividad constructiva del castillo, y el más importante de su vida.

Uno de los torreones de la muralla de la alcazaba

Pero tras una primera ocupación cristiana en el siglo XV, desde fines del siglo XVII la fortaleza va quedando abandonada. Con la ocupación francesa entre 1808 y 1810, el castillo volverá a desempeñar una función militar. Los franceses acometen una serie de reformas, pero realizan una serie de voladuras al abandonar el enclave que lo dejan muy destrozado.

A partir de entonces la Fortaleza será totalmente olvidada por las instituciones públicas lo que propició que fuese desmantelada por parte de los vecinos de los barrios inmediatos y se convirtiera en un lugar sin ningún tipo de interés y protección, llegándose a vender a finales del siglo XIX por parte de las autoridades municipales para convertirla en una cantera de cal. Durante varias décadas la destrucción del lugar es prácticamente total, produciéndose importantes vaciados de terrenos y demoliciones de estructuras históricas con el objetivo de llegar hasta el nivel geológico y encontrar la roca caliza para su explotación. Cabe reseñar, que el gran aljibe de tapial de periodo nazarí será volado y sus paredes dispersadas; hoy día son visibles parte de estas paredes dispersas en el terreno.

Finalmente, en 1967 el Ayuntamiento acordó adquirir la fortaleza, y, con la ayuda del Ministerio de Turismo, desarrolló un proceso de reconstrucción de su Torre Homenaje, Puerta de Acceso y parte del lienzo sureste, que contaba con tres cubos macizos en un estado ruinoso. El proyecto fue desarrollado en el año 1970 por el arquitecto Francisco Estrada, aunque parece que con intervenciones muy particulares y con criterios poco científicos.

Lo que ha quedado de este castillo es una mínima parte de lo que fue. Por los restos conservados que nos han llegado, como por los planos realizados por los ingenieros del Ejército Francés en el año 1810 podemos distinguir diferentes zonas de este castillo que siguen los criterios en materia defensiva imperantes en la Edad Media. Fue diseñado un recinto amurallado, que ocupa unos 1500 metros cuadrados, con una planta de trazado irregular y quebrada al adaptarse al terreno en el que se asienta, que queda reforzado por pequeñas torres macizas de forma cuadrada, con función meramente militar.  Predomina su torre central, que ahora ha sido reconstruida totalmente, que fue lugar de residencia del gobernador de la Alcazaba. Junto a ella se encuentra la puerta de entrada desde la Villa, que tiene una estructura compleja, en recodo, sistema defensivo muy aplicado en la época musulmana desde el siglo XII. Esta zona central era la más elevada del castillo y se prolongaba hacia el norte con importantes edificaciones para acuartelamientos. En el sector norte se reconocen en superficie restos de muros, especialmente dos cubos, y un gran aljibe de tapial que fue muy destruido por las acciones de la cantera de la segunda mitad del siglo XIX y cuyos restos pueden observarse todavía.

Reconstrucción hipotética Vélez musulmana. Antonia María Fernández Luque. Biblioteca Axarquía

El recinto murado de la Medina

La antigua ciudad musulmana (La Medina) estaba protegida por un cinturón amurallado que envolvía y marcaba sus límites hasta el siglo XIII. Para poder acceder o salir del núcleo urbano se disponía de tres puertas (la de Granada, la de Antequera y la de Málaga). Sólo se conserva la Puerta Real de la Villa, antigua puerta de Málaga, que quedó integrada en el núcleo urbano debido al crecimiento del arrabal en el siglo XIV. Tiene un acceso en recodo y arcos de medio punto, quedando protegida por una gran torre rectangular que a modo de albarrana sirve de defensa avanzada del acceso.

Torreones que protegían la puerta de Málaga

Poco a poco las murallas, perdida su función defensiva, fueron siendo engullidas por la trama urbana y desapareciendo. Aparte de los torreones que protegían la Puerta Real, en la Plaza de la Constitución, encontramos una torre cilíndrica en la calle de Las Tiendas y los paños que se han logrado rescatar en la calle de la Muralla Alta La población de Vélez-Málaga creció en la zona entre las dos murallas, la de la alcazaba y la de la medina, hasta que los años de prosperidad durante el reino nazarí, sobre todo en el siglo XIII, propiciaran que las construcciones de viviendas y de actividad comercial se salieran de las murallas y comenzara a surgir el caso antiguo tal y como lo conocemos hoy.

Puerta de Málaga o Puerta Real de la Villa

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