Las fortificaciones de la costa andaluza

Inicio una nueva serie de entradas esta vez referida a las fortificaciones de la costa andaluza. He visitado a lo largo de los años todas las torres, castillos y fuertes que jalonan nuestra costa andaluza, así que parece que es hora de compartirlas.

En mi opinión la costa andaluza comienza a constituirse como frontera a partir de la conquista de Granada, con todas las implicaciones defensivas consecuentes. Es cierto que en tiempo de los romanos se construyeron algunas torres almenaras frente a la piratería, pero al fin y al cabo ambas orillas del mediterráneo formaban parte del imperio

También jalonan nuestra costa castillos y alcazabas de la época musulmana. Recordemos las impresionantes alcazabas de Almería, Málaga o Marbella. O los castillos de Salobreña, Gibralfaro, Fuengirola o Tarifa por poner unos ejemplos. Se trataba en todo caso de respuestas defensivas propias de aquella extensa época turbulenta y no tanto de estrategias de en relación a una frontera mediterránea en aquel momento inexistente. Aunque también tuvo su importancia la defensa frente a las incursiones de los piratas cristianos.

Durante la época nazarí en tiempos de Yusuf I se levantaron de 40 torres vigía en el conjunto de la costa del reino de Granada a fin de defenderse de las incursiones cristianas.

Torre de la Chullera. Manilva

Los Reyes Católicos

Pero realmente, como digo, a mi parecer, la costa andaluza se constituye como frontera y así perdura hasta la actualidad, a partir de la conquista de Granada por los Reyes Católicos.

Aunque no debemos mirar el pasado exclusivamente con ojos del presente, lo cierto es que durante todo el siglo XV se llevó a cabo el acoso, derribo e invasión de un estado independiente animado por la ideología expansionista castellana de la llamada Reconquista. Algo parecido a la invasión de Ucrania y con argumentos similares, salvando las muchas distancias, que ruego se me perdonen.

Después, tras la capitulación de Granada, se llevó a cabo un verdadero proceso de exterminio con el acoso y la persecución e incluso la esclavitud de quienes quisieron mantener sus vidas y sus identidades culturales y religiosas. Finalmente, la expulsión de los llamados moriscos culminó ese proceso que en el lenguaje de derechos humanos de hoy llamaríamos directamente genocidio.

Los Reyes Católicos a partir de la caída de Granada toman disposiciones generalizadas de forma sistemática para la defensa de las costas: son numerosas las provisiones, reales cédulas, cartas, etc… para construir, reparar o demoler las torres y fortalezas de los territorios conquistados.

De entre todas, particular importancia tuvo la Instrucción para la Guarda de la Costa del Obispado de Málaga de 1497, con la que se configuraba por primera vez un esquema burocrático para la defensa de la costa cuya financiación venía a recaer curiosamente en la población mudéjar. Un sistema defensivo dual, que miraba por un lado a la amenaza berberisca y por otro a la amenaza interior de la gente musulmana postergada y traicionada.

Castillo de San Felipe. Níjar

Felipe II

La segunda gran etapa de construcción y fortificación de nuestro litoral que los reyes convirtieron en frontera, corresponde al reinado de Felipe II, que coincide con una época crucial en el Reino de Granada, pues además de sufrir el deterioro general de la seguridad en el litoral sufriendo innumerables ataques berberiscos, contempló una nueva rebelión morisca, la expulsión de dicha población y la implantación de un nuevo poblamiento, hecho que tuvo terribles consecuencias para la población e indudables vertientes militares.

Con Felipe II, auténtico fanático religioso, la situación de los moriscos se vuelve insoportable. La rebelión se extiende por numerosos lugares de Andalucía con centro en las Alpujarras y en la sierra Bermeja.

El problema se resolvió manu militari. El 9 de abril de 1609, Felipe III decretó la expulsión de los moriscos, descendientes de la población de religión musulmana convertida al cristianismo por la pragmática de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502.

Castillo de Salobreña

Carlos III

El tercer gran impulsor del sistema de fortificaciones en la costa andaluza proviene del reinado de Carlos III. La toma de Gibraltar y Menorca por los ingleses cambia de nuevo la situación en la costa andaluza, que sufre las consecuencias de un siglo de guerras casi continúas muy internacionalizadas, el incremento de la acción contrabandista con centro en Gibraltar, los ataques corsos anglo-holandeses o la continuidad de ataque de los piratas a la costa. Un incremento de inseguridad y de actividad militar ante las que las defensas existentes estaban poco o nada preparadas.

En la década de 1760 fueron publicadas numerosas instrucciones para construir Atalayas, Torres de dos cañones, Baterías de 4 cañones y Casas Fuerte. Calculamos que hasta 60 fortificaciones fueron reparadas o construidas en la costa andaluza en la época de Carlos III

Torre de Roche. Conil

Napoleón y época contemporánea

La época de ocupación napoleónica fue catastrófica para el sistema defensivo de la costa, ya que unos u otros (franceses o ingleses) destruyeron una buena parte de las principales instalaciones en toda España

A partir de ahí, el abandono, la acción de los elementos, el uso de los materiales para las casas o para otras construcciones, junto a la nula conciencia de conservación patrimonial que no aparece hasta bien avanzado el siglo XX, determinó un deterioro irreparable.

Por fin, a partir de los años 60, la especulación y la presión urbanística sin ningún control ni regulación, casi acaba con todo el patrimonio de fortificaciones y defensas que durante siglos jugó un papel importantísimo en la historia y en la configuración de nuestras costas, montañas, ciudades y pueblos.

Torre Canela. Ayamonte

Nuestra visita a las fortificaciones de la costa andaluza

Trataré de reseñar cada una de las fortificaciones, atalayas, alcazabas, castillos y fortalezas que jalonan nuestra costa, con las fotos que he ido realizando a lo largo de varios años

Adelanto dos límites. El primero se refiere a que no incluyo los numerosos bunkers construidos por el franquismo durante la segunda guerra mundial. Que no son pocos, especialmente en la costa de Cádiz.

La segunda limitación se refiere a la determinación de cuáles fortificaciones podemos considerar costeras a partir de una serie de kilómetros tierra adentro. Mi criterio, que ha podido ser en ocasiones poco fundamentado, ha sido incluir aquellas estructuras fortificadas que creo que tienen alguna relación con la vigilancia o la defensa costera, pese a no estar directamente sobre el mar.

Empezaré con la primera fortificación costera en Andalucía partiendo del Oriente, en San Juan de los Terreros. Y espero no aburrir hasta llegar a la última, las fortificaciones de Ayamonte en el Occidente que limita con Portugal.

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