Castelo de Celorico da Beira

Como otros de la zona, al «Castelo de Celorico da Beira» se le atribuyen orígenes remotos. Así, se afirma que el pueblo habría sido fundado por el legendario Brigo, 4º rey de Hispania, en 1091 a. C. Otros autores plantean que su fundación se debe a los Túrdulos, alrededor de 500 a. C., cuando se denominaba “Celiobriga“. Pero de nada de ello existen vestigios arqueológicos que lo confirmen.

castelo_celorico
Grabado del Castelo. Fuente Gobierno Civil de Guarda

También se especula en la existencia de una fortificación romana por la aparición de una inscripción latina en 1635, que posteriormente se perdió. Tampoco está confirmada pues la presencia romana en ese cabezo granítico dominante sobre el rio Mondego.

La primera referencia concreta sobre el castillo data de 1198, año en que la fortaleza se vio rodeada por tropas leonesas, lo que obligó a su alcaide, don Rodrigo Mendes, a solicitar ayuda a su hermano, don Gonçalo Mendes, que era entonces alcaide del cercano castillo de Linhares. Pero de aquella fortaleza primitiva se desconoce su configuración, pese a que era evidente su relevancia estratégico-militar.

Celorico-2En efecto Celorico, se encuentra en la vía de penetración en Portugal desde el reino de León, partiendo de Ciudad Rodrigo, para el acoso a Coimbra, por entonces capital del reino.

En 1217 Celorico recibió foral de D. Afonso II destinado a la repoblación y mantenimiento de la fortificación. En 1246 fue cercada por el futuro Afonso III, en el marco de la guerra civil que enfrentó entonces a este monarca con su hermano Sancho II, ya exiliado en Toledo.

El aspecto general del castillo que llegó hasta hoy se remonta en cambio a la amplia reforma llevada a cabo ya en el siglo XIV durante el reinado de D. Dinis. La configuración general planimétrica así lo sugiere, incluyendo el recinto de forma oval propio de las fortalezas góticas adaptándose al terreno. Paralelamente, la torre del homenaje se adhiere a los muros exteriores, respondiendo de esta forma a las exigencias de defensa activa que caracteriza este período de la arquitectura militar occidental.

Celorico-4Esta torre es de planta rectangular y sólo tiene dos pisos, pero es, sin embargo, la más alta de cuántas sobreviven. El acceso se realiza por una puerta elevada, originalmente mediante una escalera extraíble y, en la actualidad, por una escalera metálica.

Planta Castelo Celorico
Planta del Castillo. Elaboración propia sobre SIPA

La cerca, por su parte es como se ha dicho un recinto amurallado cerrado, de trazado circular irregular asentado en los afloramientos rocosos. Los muros han perdido ya los merlones, usados para obras, pero se conservan el adarve y las escaleras de acceso al mismo. No posee ninguna construcción adosada a los mismos y se conservan sólo dos cubos en los ángulos este y oeste del muro sur. La ciudadela se abría por dos puertas situadas a este y oeste de la misma.

La población, estuvo además amurallada, pero de esta cerca no se conserva nada – excepto la “Torre do Relógio”- pues fue desmantelada entre los siglos XVIII y XIX para usarla como cantera.

Celorico-3Celorico-5A lo largo de los siglos siguientes, fueron muchas las campañas constructivas que se sucedieron en el espacio del castillo. Las obras de construcción se habrían extendido por los reinados de D. Alfonso IV, D. Pedro y D. Fernando y, en el siglo XVI, hay noticia de varias mejoras. En 1640, después de la restauración de la independencia, se realizaron también obras, pero, un siglo después, Jerónimo Contador de Argote describe el castillo en un estado de ruina, con tramos de muralla destruidos y la cisterna cegada. El proceso de desmantelamiento de la fortaleza se intensificó en el siglo XIX, registrándose en 1817 un pedido del corregidor de la comarca para utilizar la piedra del castillo en diversas obras. En 1835, era la propia cámara quien usaba la piedra para el mercado municipal y, en las décadas siguientes, se cuentan varias destrucciones en la estructura.

Celorico 1910
Fotografía del Castillo en 1910

En 1910 fue clasificado como Monumento Nacional. La restauración del conjunto comenzó a ejecutarse a partir de 1936 y se prolongó hasta los primeros años de la década del 40. La filosofía de los trabajos obedeció a una “reintegración” inventiva idealizada de la Edad Media, muy al gusto del Estado fascista. La reconstrucción de murallas, grandes remezclas de tierras en el interior, sustitución de pavimentos y de techos, alteración de alturas, fueron algunos de los aspectos que caracterizaron esa intervención.

En 1997 y 2007 se realizaron dos intervenciones arqueológicas en el interior del recinto fortificado con abundantes restos obtenidos que demostraron que la ocupación humana de este espacio sólo ha sido permanente a partir de finales de la Alta Edad Media (siglo XI / inicios del siglo XII), no habiéndose registrado ningún vestigio material que demuestre una ocupación humana efectiva anterior a este período.

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