Forte de Milfontes

El “Forte de São Clemente”, también conocido como “Forte de Milfontes”, “Castelo de Vila Nova de Milfontes” o “Castelo de Milfontes”, está ubicado en la freguesía de Vila Nova de Milfontes, perteneciente al muncipio de Odemira.

Milfontes (1) (Copiar)
Planta y perfil del Forte de Milfontes, 1621, por Alexandre Massai

Historia

Se trata de un fuerte moderno. Construido entre 1599 y 1602, bajo diseño y dirección de obra del ingeniero florentino Alexandre Massai, su objetivo era la defensa de la villa y del puerto de la acción de los corsarios, que en los años anteriores habían atacado repetidamente a Vila Nova de Milfontes. En 1582, el corsario argelino Murad Rais asaltó la aldea por sorpresa, incendiándola y llevándose a parte de los habitantes como cautivos; en 1597, fueron los corsarios ingleses quienes desembarcaron en la desguarnecida población cometiendo todo tipo de robos y depredaciones. Massai, que dirigía la obra del Pessegueiro, fue destacado en 1598 a la desembocadura del río Mira, a fin de hacer los estudios preliminares y dar inicio a la construcción del fuerte, que se puede encuadrar también en un programa de fortificación marítima, particularmente en el Alentejo y en el Algarve, que el poder filipino llevó a cabo en Portugal.
En la orilla derecha del río, a unos 1,5 km de la embocadura, hacia donde apuntaba las baterías, su ubicación buscó las máximas posibilidades defensivas naturales, para cubrir eficazmente la entrada del puerto. Con dos plataformas desniveladas, el fuerte tenía un foso hacia el norte y este, que se atravesaba por un puente levadizo que daba acceso a la puerta, y contraescarpa con carretera cubierta. Llegó a ser complementado por un fortín, hoy desaparecido, construido más cerca de la barra, en un sitio exacto no determinado.
Alrededor de 1621, estaba en el mando Diogo Fernandes, que, no siendo soldado profesional, se mostraba decidido y diestro. A pesar de residir a media legua de la villa, en la hacienda del Canal, asistía siempre con rapidez cuando había rebate, pues poseía caballo. La guarnición se resumía a un solo soldado, el artillero, sucediendo que, cuando éste tenía que desplazarse a cualquier lugar, el fuerte quedaba completamente abandonado. Sin embargo, representó el primer paso para un sistema basado en la profesionalización. El fuerte estaba entonces armado con cinco piezas de artillería y algunos mosquetes y arcabuces, pero el abastecimiento de pólvora era irregular y frecuentemente el polvorín se encontraba vacío.

Después de la Restauración, la capitanía se profesionalizó, pero, en las ausencias del titular, la gente de la tierra seguía obligada a asumirla, a través del oficialato de las ordenanzas. En 1641, encontramos el primer capitán de nombramiento regio, Jerónimo da Cunha de Vasconcelos. Sin embargo, terminada la Guerra de la Restauración el fuerte se encontraba en miserables condiciones, sin medios de defensa, sin gobernador, sin soldados ni artilleros, desprovisto de municiones y de todos los demás pertrechos de guerra, arruinado en gran parte, principalmente en el muro de la plaza baja, lo que se debió, en buena parte al hecho de pertenecer al Gobierno de las Armas del Alentejo, cuya sede estaba lejos, en Elvas.
A partir de 1678 pasó a depender la plaza de Setúbal, y la situación mejoró: se le hicieron obras, bajo la dirección del ingeniero João Rodrigues Mouro, y fue dotado de una guarnición de 25 soldados. Un proyecto, del ingeniero D. Diogo Pardo de Osório, aproximadamente en esos años, previó la edificación de una plataforma artillada, en Ponta da Vigia, junto al Canal, para vigilancia y defensa de este punto, donde los corsarios venían a hacer aguada, pero sólo fue allí instalado un punto de vigilancia con una pieza de artillería. En la primera mitad del siglo XVIII, con la creación de la Plaza de Sines, el fuerte de Milfontes fue agregado a ésta.
Aunque la época del corso estaba finalizando, las vicisitudes políticas y militares traían inseguridad a los mares portugueses: en 1797, por ejemplo, en guerra con Francia, barcos portugueses daban caza con éxito a un corsario francés que actuaba junto a Milfontes y había apresado tres yates portugueses, cargados de sal. Sin embargo, el fuerte no desempeñaba ningún papel en estas acciones.
Después de la desactivación, el Estado lo vendió en subasta pública, en 1903, pero se mantuvo abandonado hasta 1939, cuando, de nuevo negociado, recibió obras y se convirtió en vivienda y unidad hotelera. Las sucesivas obras realizadas en el siglo XX introdujeron algunos cambios en la arquitectura del monumento, adaptados a las nuevas funciones, pero no siempre de forma feliz. Hoy, sólo tiene una función de vivienda temporal. Está clasificado como “inmueble de interés público”.

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Perfil del Forte de Milfontes, hacia 1790, por João Gabriel de Chermont

Características

Antes de las alteraciones la fortificación presentaba planta poligonal, con muros en talud, rematada por baterías. En las esquinas noroeste y sudoeste disponía de dos baluartes triangulares saliente, que correspondían a dos plataformas a distintos niveles, separadas por casamatas, casa del gobernados y capilla.
Los paños norte y este estaban rodeados por un foso inundado, defendido por dos terrazos con revellines triangulares salientes. Este foso estaba limitado hacia el exterior por una contraescarpa, accesible desde el foso por escalera de piedra hoy desaparecida. Era atravesado por un puente levadizo que accedía al portón de armas, en arco redondo, en el paño este.

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