Defensas costa andaluza 194. Fort Luis de Puerto Real

El gobernador de Cádiz, Marques de Valdecañas, destinó en 1706 a tropas francesas (estacionadas en Cádiz, porque -vueltas que da la cosa de las monarquías- esta vez eran aliados de los borbones en la guerra de Sucesión) a los castillos del Puntal y Matagorda. Un grupo de ellos fue enviado a reformar Fort Luis.

Fort Luis aparece con muchos nombres en la documentación: Batterie du Trocadere, Batería del Trocadero, Batería de San Louys de Cadix, Fuerte San Luys, Fort Luys du Trocadere, Fortloys, Castillo del Trocadero, Castillo de San Luis del Trocadero, Castillo del fuerte de San Luis y Fuerte de San Luis de los franceses.

Era una fortificación del siglo XVII, pero había sido construido con materiales deleznables como lodos, arena, cal y cascajos.  Las tropas francesas en 1706 lo revistieron de cantería con piedra ostionera.

El fuerte fue la principal defensa de los diques de carenas, molinos y otras instalaciones que a partir de 1787 se levantaron a ambos márgenes a lo largo del caño del Trocadero consolidando la actividad naval de reparación y avituallamiento de las naves de la Carrera de Indias.

Instalaciones en el caño del Trocadero en 1787. A la izda. de la Isla, Fort Luis

Por otra parte, Fort Luis completaba un conjunto integral junto con los castillos de Matagorda y de Puntales, para impedir con sus fuegos cruzados el acceso al interior de la Bahía.

Mapa de Antonio Navarro de 1740, en el que se aprecia el cruce de fuego desde los tres fuertes del estrecho (Puntales, Matagorda y Fort Luis) para el control del canal de acceso a la Bahía Interior

Dada su ubicación, quedaba aislado de tierra firme en pleamar, por lo que en el proyecto de Ignacio Sala de 1737 se la construcción de un muelle como único acceso al fuerte, cuya defensa está contemplada en el diseño mismo del fuerte, con troneras alineadas, escaraguaitas y ángulos que permitían la defensa con artillería desde varios frentes. Posteriormente, en la década de 1790 se construiría un acceso por tierra con la Isla.

El muelle tiene 100 m aprox., de los cuales 70 m sobresalen a la estructura del fuerte costero. De forma alargada y trapezoidal, presentaba cinco frentes, que llegaron a montar unos 22 cañones. De Norte a Sur tiene 140 m, que, si sumamos el muelle, daba aproximadamente 210 m. El ancho mayor tiene 35m. de este-oeste en la parte sur del edificio.

Plano del Fuerte realizado por Ignacio Sala en 1737

La dificultad de este fuerte era lo bajo de sus lienzos o muralla y que al ser rectos y no curvos no resistía la fuerza del mar. Contaba con patio de armas en toda su longitud, el cual se inundaba en las pleamares mayores, además de capilla, casa del gobernador, dos barracones para artilleros, dos almacenes, polvorín y dos cisternas.

Al igual que el Fuerte de Matagorda, Fort Luis fue tomado por los franceses en 1810, sirviendo de base también para los bombardeos sobre la ciudad de Cádiz.

Reconstrucción de la puerta de entrada el fuerte desde el embarcadero

Posteriormente, durante la batalla del Trocadero de 1823, pese a no estar situado en el primer frente de combate, representó el último reducto de las tropas liberales españolas, las cuales se atrincheraron en el fuerte durante unos días y utilizaron su embarcadero para la retirada hacia el castillo de San Lorenzo del Puntal, en Cádiz, antes de abandonar El Trocadero

La Batalla del Trocadero no supuso la destrucción del Castillo de San Luis. De hecho, fue la estructura militar mejor conservada en la zona, tras la destrucción del Castillo de Matagorda en 1812. De hecho, constan los sucesivos usos que se dieron al Fuerte en años posteriores.

La fortificación se siguió teniendo en cuenta en los planes de defensa posteriores, realizándose proyectos que pretendían modernizarlo redondeando los frentes de tiro, artillando la gola y elevando la altura, como en el diseño de Joaquín Boscasa de 1855. Estos proyectos no llegaron a materializarse.

Proyecto de ampliación Joaquín Boscasa en 1855, que no llegó a materializarse

El fuerte se mantuvo en pie en buenas condiciones durante el periodo de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En 1885 trescientos operarios de Puerto Real que trabajan en la Carraca pasaron la cuarentena en el Fuerte durante la epidemia de cólera en la localidad.

Manuel Izco Reina[i] ha mostrado como en 1898, tras el fin de la guerra de Cuba, los soldados repatriados con enfermedades más graves fueron derivados a Fort Luis convertido en lazareto. De los 232 soldados ingresados murieron el 45%, 104 personas que fueron enterrados en el cementerio de San Roque de la Villa. En 1904 el pueblo de Puerto Real exigió que se les recordara mediante un monumento, pero 120 años después sigue siendo una asignatura pendiente para nuestro Ayuntamiento. También hay un video que lo explica muy bien.

Hoy, junto al puente Carranza, se conserva la totalidad de la traza del perímetro, incluida la del muelle, y una parte de la base de los muros. Su ruina no se debió sobre todo a las contiendas bélicas, sino al abandono o incluso a la extracción de piedra que se usó para la reparación de las Puertas de Tierra de Cádiz en los años 50.


[i] http://www.rutadecementerios.com/cementerio/71/Cementerio-de-San-Roque.html

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