Ayamonte se encuentra en un lugar privilegiado en la desembocadura del Guadiana, una zona de gran valor ecológico y paisajístico. Y fue también un enclave de importancia estratégica para la defensa del “reino”, particularmente en el período de la guerra de independencia de Portugal entre 1640 y 1648.

Debido a aquellos enfrentamientos se levantaron una serie de fortificaciones frente a Portugal (y viceversa) que se conoce como “La Raya” (Raia en portugués). Formaban parte de la Raya de Huelva las fortificaciones de Ayamonte, Sanlúcar del Guadiana, Puebla de Guzmán, Paymogo, Aroche y Encinasola.
De todas formas, no hay que dejarse engañar por las múltiples fortificaciones que se reproducen a ambos lados de la frontera desde Galicia a Huelva. En realidad, es la malla de relaciones entre los pueblos y habitantes de esta faja fronteriza la que confiere a este territorio su verdadera vertebración. Esta gran red, muy tupida en otro tiempo, intensa en periodos de paz, latente en periodos de conflictos es la que diversos proyectos transfronterizos intentan recuperar (ver por ejemplo “Fortificaciones en la Raya”).
Ayamonte tuvo su castillo, cuyos restos fueron demolidos cuando se construyó el Parador de Turismo. Su origen era musulmán, pero la ocupación cristiana de Ayamonte por Sancho II de Portugal en 1239 (y posterior permuta a Alfonso X de Castilla) supuso la remodelación de sus defensas reconfigurándose el castillo bajomedieval que se denominó, por la capilla construida en su interior, Castillo de Nuestra Señora de los Favores
En el siglo XVI el desarrollo de la artillería debió impulsar adaptaciones y reformas en el sistema defensivo de Ayamonte, dando lugar al montaje de plataformas artilleras en el castillo y la construcción de baterías en la ribera del Guadiana.

Las adaptaciones en el Castillo en el siglo XVI habrían consistido en la disposición de algunos espacios para alojar pertrechos y un polvorín, y seguramente alguna plataforma para emplazar artillería con su rampa correspondiente. El cercano cerro del Socorro, situado a levante, pudo estar ocupado por entonces con algún puesto fortificado ya que esta pequeña elevación representaría una amenaza para el castillo si el enemigo emplazara en él artillería durante un eventual asedio.
También a mediados del siglo XVI se levantó la Batería de las Angustias en la boca del Estero de la Rivera y cercana a la desembocadura del Guadiana. Y ya a comienzos del siglo XVII la batería de Buscarruidos sobre la Ribera.
Las actuaciones del siglo XVII sobre el enclave medieval se llevaron a cabo a partir del levantamiento portugués de 1640 que inició la Guerra de Restauración para la separación de España y que no finalizó hasta 1668
Las principales obras del castillo no pudieron llevarse a cabo hasta que finalizó la guerra en Cataluña. No fue hasta 1666-1668, cuando la guerra con Portugal empezaba su recta final, cuando se acometieron las mismas.




Ruinas del castillo a mediados del siglo XX, antes de su demolición por la construcción del Parador
Bajo la dirección del ingeniero Octaviano Menni se realizaron obras significativas en el castillo: recalces de murallas, nuevos parapetos y baterías, un andén de dos niveles mirando a levante, el inferior para artillería y el superior para mosquetería y reformas en la torre del homenaje para emplazar también artillería en su terrado. Se restauraron las dependencias interiores y se construyeron otras nuevas para almacenes de pólvora, pertrechos y un cuartel para cien soldados con su cuerpo de guardia.
En el exterior, se llevó a cabo la ejecución del foso con su glacis y, sobre todo, la construcción del Hornabeque del Socorro. Dicha obra consistió en dos medios baluartes unidos por una cortina y una plaza de armas interior desde la que se accedía a la plataforma superior donde se emplazaba la artillería. Esta obra se comunicó con el castillo mediante un camino cubierto.



Restitución del castillo tras las obras por Octaviano Menni en1666-1668. Guillermo Duclós
Se puede ver una recreación virtual del Castillo de Ayamonte basada en los planos de 1725 realizada por Cristóbal Glez.
El fin de la guerra con Portugal, los nuevos conflictos que generaron la Guerra de Sucesión (1701-1713), y el terremoto de Lisboa en 1755 (que afectó de forma importante al castillo), dieron lugar a numerosos proyectos de reforma realizados por los ingenieros adscritos al Cuerpo de Ingenieros durante todo el siglo XVIII. Sus propuestas nunca se llevaron a cabo, exceptuando contadas intervenciones para la reparación y conservación de las estructuras del castillo y de la batería de Las Angustias.
Por ello en 1827 nos encontramos, como refleja el siguiente mapa, que las defensas de la parte portuguesa estaban cuidadas y operativas, mientras que las de parte española estaban o en ruinas o descuidadas.


Ya a finales del siglo XVIII el castillo estaba bastante arruinado. Situación que persistió durante todo el siglo XIX.
La obsolescencia de la función militar, la escasa calidad de las fábricas y un agresivo proceso de renovación urbana han hecho que los restos de la arquitectura defensiva de Ayamonte que han llegado hasta nosotros sean muy escasos.
Las ruinas del castillo -como se ha dicho- fueron demolidas a principios de los años 60 del pasado siglo con motivo de la construcción del Parador Nacional de Turismo y a pesar de que el decreto de protección de los castillos españoles de 1949 “…cualquiera que sea su estado de ruina” estaba, y está, vigente. Tan sólo el Hornabeque del Socorro se salvó de la demolición y hoy, adaptado a vivienda, es de propiedad privada.

La batería de Buscarruidos (o de las Flores en algunos manuscritos), construida sobre la ribera del Guadiana a principios del siglo XVII, ha llegado hasta nosotros como unas simples tapias que la hacen irreconocible. La traza del pequeño bonete sobre el antiguo paseo del escarpe, situado en la vertical de la batería ha sido consolidada recientemente.


Croquis de la Batería de Buscarruidos. J.M. Lloret 1811. Y restos que aún quedan visibles


Restos del bonete de la Batería de Buscarruidos
De la batería de Las Angustias, originaria del siglo XVI y reformada en el XVII, sólo queda parte de la plataforma y de uno de sus paños meridionales. El resto fue afectado por el agresivo proceso constructivo urbano de los años 70 del siglo pasado, habiéndose conseguido rescatar el mencionado paramento atronerado sólo hace algunos años.




Restos de la Batería de las Angustias. Paño y Plataforma
PS1. Ha sido referencia imprescindible para este artículo el trabajo de Guillermo Duclós Bautista, La fortificación de un territorio. Diputación de Huelva 2002
PS2. Bueno y hasta aquí hemos llegado. Hemos recorrido virtualmente la costa andaluza para visitar y describir cada una de las fortificaciones que la jalonan. La andadura la comenzamos en abril de 2022 en San Juan de los Terreros (Almería) y la finalizamos hoy en Ayamonte (Huelva). En total 223 entradas que siempre me queda la duda de si a alguien le habrá interesado. Pero bueno… Quizás esto merezca otro libro.
Seguiremos pronto con otras zonas, por ejemplo Galicia, mi segunda patria.
Rafael Lara 9 de diciembre de 2023
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