Defensas costa andaluza 209. Torre de la Higuera

La Torre de la Higuera fue de las programadas durante el reinado de Felipe II para fortificar la costa onubense, hasta entonces desguarnecida. El comendador Luis Bravo de Lagunas fue el encargado de poner en marcha el proyecto a partir de 1577. Bravo de Lagunas decidió esa ubicación para su construcción por constituir un punto de aguada, fondeadero para la navegación de cabotaje procedente de Sanlúcar y aldea de pescadores, que sufría la continua visita de los barcos berberiscos.

Se diseñó como una torre ordinaria, sin artillería y de una sola bóveda o cámara. Es decir, era una simple torre vigía con una guarnición de 2 torreros que se alojaban en una choza próxima y que se comunicaban con la Torre del Asperillo y la Torre de la Carbonera encendiendo hogueras por las noches, y por el día humaredas o agitando lienzos blancos; éstas a su vez, hacían lo mismo para avisar a los poblados de la proximidad de los piratas para que estuviesen preparados para el ataque.

La construcción de la torre sufrió los mismos retrasos por nefasta gestión y problemas de financiación que sufrieron el resto de las torres proyectadas, de tal forma que no se terminó hasta 1638 bajo la dirección del capitán de artillería Francés de Álava.

Su actual situación tan peculiar totalmente volcada, por eso la denominan el Tapón, se pensó durante un tiempo que fue producto de los efectos del terremoto de Lisboa de 1755. Pero en un estudio más reciente, realizado por los investigadores de la Universidad de Huelva, Juan Villegas y Antonio Mira, sobre un informe del ingeniero militar Ignacio Salas, demuestran que en 1739 la torre ya se encontraba caída en la playa, sin que se pueda precisar una fecha exacta. Es decir, que 16 años antes del terremoto la torre ya se había caído del acantilado, al parecer por los efectos derivados de un temporal. Este ingeniero dice en su informe que en la caída se dio la vuelta y quedó seguramente apoyada, en posición invertida e inclinada, sobre el talud que todavía existía a sus espaldas.

Su extraño aspecto se debe a que, al estar en posición totalmente invertida, el ensanche del plinto circular y los cimientos se muestran al aire como coronación, mientras los muros descarnados por la marea rompiente se hunden en la arena y en el agua. Esta inusitada posición data de bastante antiguo y no ha alterado sustancialmente su estado de conservación al menos en lo que va de siglo, evidenciando así la excepcional calidad de la argamasa empleada y de la obra en general, que está resistiendo un desgaste y en una posición forzada para los cuales no fue concebida.

En 1777, el ingeniero Antonio Hurtado diseñó una torre para sustituir a la volcada de la Higuera. Pero no llegó a construirse

La torre de la higuera a vista de pájaro

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