El Fuerte de La Cortadura es la última gran fortificación levantada para la defensa de la ciudad de Cádiz. Se construyó en la primera década del siglo XIX, en plena Guerra de la Independencia.
Según la RAE, Cortadura se refiere a una “obra que comúnmente consta de un foso con parapeto de tierra y fajinas, y que se hace en los pasos estrechos para defenderlos”.

A principios del siglo XIX se estimó que era necesario adelantar la defensa de la ciudad a la entrada del camino que por el istmo conducía a La Isla. La Cortadura de San Fernando, conocida como muralla de Cortadura, fue un proyecto diseñado en 1801 por el ingeniero militar Antonio Hurtado para modificar el antiguo Fuerte de los Castillejos (1721) producto a su vez de la ampliación de uno anterior (1710) conocido como Garita o Reducto de los Dos Mares.


Baluarte de San José


Baluarte de Santa María
Pero sólo ante la amenaza directa de la inminente llegada del ejército francés se iniciaron las obras en 1808. La construcción se llevó a cabo mediante la aportación voluntaria de la población, tanto económica como en forma de trabajo.
Jugó en aquellos momentos un importante papel psicológico, ya que, en el hipotético caso de que la ciudad de San Fernando cayese en manos francesas, este fuerte impediría el acceso de los invasores a la isla gaditana. Sin embargo, puesto que las defensas isleñas aguantaron, y era evidente que el frente se estabilizaba en el caño de Sancti Petri, en 1811 se dio por finalizada la obra sin terminar toda su estructura.

El proyecto original de La Cortadura diseñado por el ingeniero militar Antonio Hurtado, contemplaba cuatro baluartes: Dos en el frente principal hacia San Fernando, los baluartes de San José y Santa María unidos por un lienzo de muralla, foso y revellín. Los otros dos proyectados se abrían hacia los flancos norte y sur con la finalidad de proteger también las zonas de la bahía y de la playa. De estos sólo llegó a levantarse el Baluarte del Infante D. Carlos que separa actualmente las playas de la Victoria y la de Cortadura.

Tuvo además un problema defensivo adicional y era que con la bajamar quedaba un amplio sector de playa descubierto al enemigo, que, en aquellos años, hubo que cubrir con capas de rejas.
Perteneciente al Ministerio de Defensa, en 1942 se abrió un amplio hueco en el lienzo para evitar la vuelta de la carretera de Cádiz a San Fernando. Por otro lado, en 1978, dentro del fuerte se inauguró una Residencia Militar para vacaciones del personal militar.
La verdad es que el estado de conservación deja mucho que desear. No sé con exactitud la titularidad del monumento, pero en 2011 se firmó un protocolo de cesión para uso público, evidentemente no de todo el conjunto que es para uso vacacional militar. El caso es que es una vergüenza que aún siga en el estado de degradación que hoy contemplamos.

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